Un camión lleno de bananas

Cuando yo era pequeña, mi hermano ya era grande

Cuando yo era chica, mi hermano mayor era una persona muy intrigante para mí. Me acuerdo que llegaba el verano y se iba con sus amigos, sus mochilas y sus carpas. Volvía con el pelo muy largo, la ropa muy sucia, muy flaco y con historias muy raras. Una vez me contó que durante un mes había comido solo alfajores Guaymallén. Otra vez me contó que solo había comido galletitas de agua con paté de carne. Yo lo escuchaba mientras soñaba despierta. ¿Podría yo comer eso durante un mes?, ¿podría yo acampar en el medio de la nada?, ¿podría hacer dedo para cubrir miles de kilómetros? Él era mi héroe. Recuerdo una extraña fascinación por las historias protagonizadas por personajes bizarros que conocía en el camino, tan ajenos a una temprana adolescente. Por ejemplo, la historia de una hippie que estaba buscando a un cacique en el norte argentino. Cuando lo vio a mi hermano, le dijo:

  • ¿Lo conocés a Gerónimo?
  • No…
  • ¿Pero cómo no lo conoces?
  • ¿Quién es Gerónimo?
  • ¡¡¡Gerónimo es un cacique que lee el cosmos!!!

Yo me imaginaba que en el norte y el sur del pais habia hippies buscando el cosmos, y la idea de crecer para encontrarme con esos personajes, me encantaba.

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Mi hermano tenía el pelo muy largo y a mi papá no le gustaba. No es que mi viejo fuera ortiva, ni nada de eso, pero mi hermano era bastante croto a decir verdad.

Mi hermano iba a ver a Los Redondos a Obras y tenía una bandera de un pelado con anteojos en su cuarto. También me acuerdo el día que se hizo su primer tatuaje. Mis viejos pusieron el grito en el cielo.

Pero me acuerdo sobre todo de su habitación: él tenía un empapelado con mapas del mundo y barcos. El color era como de papel viejo, cuando se empieza a poner amarillento. Desde el momento en que entraba a su hábitat, la atmósfera era otra. La puerta estaba toda escrita con marcadores, lo cual me parecía un acto de rebeldía extremo. Cuando mi hermano no estaba, yo me encerraba en su cuarto a leer las cosas que estaban escritas en la puerta, porque cada vez aparecían más cosas. Todos sus amigos escribían sus pensamientos. Yo tenía once años menos que él y todo me parecía muy zarpado. Alguien había escrito algo así como: “sos el tipo más libre que conozco”. Cada vez que entraba a su cuarto, volvía a leer esa frase.

Una vez, mirando sus fotos, encontré a él y todos sus amigos de camping en el sur, en culo. Yo no lo podía creer… Mi mamá no me dejaba mirar “Montaña Rusa”, pero yo podía entrar al cuarto de Duilio.

En calzones por la ruta
En calzones por la ruta

Pero la verdadera razón por la cual me la pasaba en el cuarto de mi hermano, era por su colección de discos. Mi hermano, como buen melómano de la época no digital, tenía su hermosa colección de más de 300 cds. Frank Zappa, Led Zeppelin, Deep Purple, Pink Floyd, The Beatles, The Rolling Stones, Dire Straits, Living Color, etc. Mi adolescencia estaba servida frente a mis ojos y no tuve que buscar demasiado más que la manija de esa puerta pintada, para entrar en el mundo del que nunca más salí. Para mis quince años le pedí una guitarra a mi madrina y Duilio me enseñó a tocar. A mí me daba verguenza, pero juntos tocábamos en el living de mi casa “100 years ago” de los Rolling Stones, yo en la guitarra y él en el piano, yo tocando el cielo con las manos.

Después me acuerdo de admirar los amplificadores Fender y su stratocaster blanca y negra con la calcomanía de Isidoro Cañones.

Cuando mi vieja gritaba “a comeeeeeeer” los domingos, mi hermano era el último en aparecer de los seis. Había que llamarlo más de una vez, y mi papá se empezaba a molestar porque él no estaba en la mesa. Cuando aparecía, tenía la cara deformada y mal aliento. Yo me preguntaba qué le habría pasado.

De grande, mi hermano estudió filosofía y después hizo el magisterio, mientras tocaba con su banda Pololeando con Mirlo. Cuando se recibió, no tenía idea que durante muchos años ya había sido mi maestro. No solo todos sus discos y sus instrumentos le había “robado”, sino también todos sus libros. Cuando empecé a estudiar economía política, no tuve más que investigar su biblioteca para encontrar todos los libros sobre ideologías que me interesaban. Unos años después él volvió a estudiar, esta vez para acercarse a otra de sus pasiones: el turismo. Terminó siendo profesor en la Universidad, con alumnos que lo escuchan tan fascinados como yo. Y doy fé que es de esos profesores que uno escucharía hablar por horas. No recuerdo como ocurrió, pero de repente mi hermano era una de esas personas llenas de sabiduría. Creo que pasó en la calle, viajando… Como viajan mis viejos, como viajan todos mis hermanos. Dui es un personaje de la ruta, muy leído, pero sobre todas las cosas, muy vivido.

un grupo de viajeros psicodélico
un grupo de trabajo psicodélico

¿Pero cómo terminó mi hermano en un camión lleno de bananas?

No dudo que el primer libro de mi hermano me vaya a fascinar también. Pero como estamos tan lejos ahora, él en América y yo en Asia, no puedo tener su libro en mis manos. Apenas supe que había publicado, comencé a hacerle todo tipo de preguntas, como para tratar de leer con él.

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Así fue que me contó que el libro es una crónica de un viaje de amigos por Centroamérica, por varios países que estuvieron en guerra hasta mediados de los años noventa. Pensemos en Centroamérica, una de las zonas más pobres y castigadas del planeta. Una de las zonas de mayor belleza y abundancia de recursos naturales del mundo. A través de entrevistas a distintos personajes del camino, este grupo de amigos se encargó de documentar cómo el factor clave del desarrollo posterior de los mismos fue el turismo.

Este fue el uniforme de laburo de mi hermano
Este fue el uniforme de laburo que usó

Un equipo de investigación formado por maravillosos personajes, a saber: “El bocha”, “El tano Nicola”, Facu y Dui; además de acumular datos, trajeron anécdotas varias. En esos días de viaje, hablaron con zapatistas, guerrilleros nicaragüenses, madres de desaparecidos salvadoreños, un viejo soldado de la revolución cubana, mariachis, indios, militantes garífunas, biólogos, inmigrantes ilegales, etc. Todas estas entrevistas, la historia de los paÍses visitados, recuerdos de otros tiempos y las cagadas que hicieron durante el recorrido, están en el papel.

Entrevista a Margarito Colón, referente de la comunidad Garífuna el Honduras. Años de lucha por los derechos de este grupo étnico que nace en el siglo XVII como consecuencia del naufragio de un barco con esclavos africanos en el mar Caribe. De su mestizaje con los arahuacos y los caribes nacen los Garinagu.
Entrevista a Margarito Colón, referente de la comunidad Garífuna el Honduras. Años de lucha por los derechos de este grupo étnico que nace en el siglo XVII como consecuencia del naufragio de un barco con esclavos africanos en el mar Caribe. De su mestizaje con los arahuacos y los caribes nacen los Garinagu.

Qué ganas de darme una vueltita por todo el itsmo de Centroamérica me dio charlar con él…

México, Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicagagua, Costa Rica, Panamá y Cuba. ¿Qué personajes intrigantes se descubrirán en estos países que esconden mucho más que playas paradisíacas?

Frontera de El Amatillo entre Honduras y ElSalvador
Frontera de El Amatillo entre Honduras y ElSalvador

Entonces busqué una crítica del libro y encontré una hecha por… mi mamá (nuestra mamá): “Excelente tu libro Duilio, los dominados y los que dominan en nuestra América, y el turismo que abre puertas insospechadas a esos pueblos olvidados y largamente explotados. La naturaleza, el humor y el amor se entrelazan en los relatos por los cuales fluye con fuerza o simplemente la humanidad… Gracias.”

No hay nada como el amor de madre…

Atardecer de relax en Cayo Coco, Cuba
Atardecer de relax en Cayo Coco, Cuba
Comunidad garífuna de La Cruz.
Comunidad garífuna de La Cruz.
Al entrar a las escuelas cada mañana, los niños cubanos recitan "...pioneros por el comunismo, queremos ser como el Che..." Cartel propagandístico frente al Mausoleo del Comandante Ernesto "Che" Guevara. SantaClara, Cuba.
Al entrar a las escuelas cada mañana, los niños cubanos recitan “…pioneros por el comunismo, queremos ser como el Che…” Cartel propagandístico frente al Mausoleo del Comandante Ernesto “Che” Guevara. SantaClara, Cuba.
Don José. Viejo mariachi. Compartieron unas rancheras, unos sones y boleros…
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Tulúm, México
"La Abuelita" en su negocio de recuerdos de Perquín, nos contaba de su experiencia como guerrillera en el FMLN. Una ternura.
“La Abuelita” en su negocio de recuerdos de Perquín, nos contaba de su experiencia como guerrillera en el FMLN. Una ternura.

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Viajando donde sea
David. Ex correo de la guerrilla sandinista (FSLN). Hoy tiene un hostel.
Caracas, Venezuela
Caracas, Venezuela
Doña Concepción. India Totzil. Vende tortas en la entrada del yacimiento arqueológico de Palenque.
Doña Concepción. India Totzil. Vende tortas en la entrada del yacimiento arqueológico de Palenque.
Zafra colombiana.
Zafra colombiana.
Cascada Weli Jah. Cooperativa totoneca. Chiapas, México.
Cascada Weli Jah. Cooperativa totoneca. Chiapas, México.
Julio Bajó de la Sierra Maestra en 1959. Formaba parte de la retaguardia del M-26 al mando de Juan Almeida. Tenía 18 años y aprendió a leer después de la Revolución.
Julio Bajó de la Sierra Maestra en 1959. Formaba parte de la retaguardia del M-26 al mando de Juan Almeida. Tenía 18 años y aprendió a leer después de la Revolución.
Nicola y Dui. “Si no hay lugar adentro, viajamos en cualquier lado… “

¿A dónde querés llegar en este camión, hermano?

“Me gustaría convencer al lector de que los viajes son un fin en sí mismo, no un medio para llegar a algún lado. Quisiera contribuir a en-grosar las filas de esos ejércitos de caminantes que, como dijo un gran poeta español alguna vez, van haciendo caminos al andar, porque estoy convencido de que, de esa manera, los destinos se vuelven infinitos.”

Este maravilloso libro, escrito por MI hermano mayor, se puede conseguir en Editorial Dunken o en Amazon. Felicitaciones, twisted brother!

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