Carta consuelo a una viajera que sufre de abstinencia

Che, vos, pensá un poco en esto:

Hay infinitas formas de irse de viaje. La circunstancia no te impide viajar.

Viajá desde casa. Preguntate “¿qué es casa?”. Y yo te pregunto: ¿sabes cómo es tu casa? Te doy una pista: no es ese lugar al que le llamas “hogar”.

Mucho antes de ese día en que saliste de las fronteras de este país, ya estabas viajando. Viajabas de distintas formas, sin transportarte físicamente a ninguna parte. En el remolino adolescente te gustaba acostarte boca arriba en tu cama, mirar al techo y viajar entre pensamientos. Era todo lo que tenías. Era todo lo que conocías y con eso bastaba.

Tu curiosidad te llevó de viaje mucho antes de que pudieras partir de este lugar. Viajabas participando en todo curso donde hubiera algo nuevo que aprender, sumergiéndote en libros, persiguiendo a cada intriga, conociendo gente maestra, soñando despierta.

No es necesario que te vayas a ningún lado para viajar. Tu vida misma es viaje, cada día. Vos viajas de la forma que preferís y siempre podés elegir. Siempre.

Tenés ganas de arrancar otra vez, de colgarte la mochila al hombro y absorber al mundo con los ojos y el corazón. Tenés que tener paciencia, acabás de llegar y pronto partirás otra vez, viajar es tu pasión. Ya sé que en este caso no querés tener paciencia, te da miedo que vuelva a pasar un período largo sin viajar.

East side Gallery, Berlin
East side Gallery, Berlin

Con Google Earth podés viajar sin salir de casa, ¿no te acordás de las horas en el trabajo mirando las calles de Brujas? No me mandes al carajo. Tenés que tener paciencia.

¿Sabes que esta ciudad de la que te cansas es la que otros quieren conocer?, ¿cómo pasaste mil veces por un lugar y no le prestaste atención?. Y aprovecho esto para decirte: ¿cómo pasaste mil veces por adelante tuyo y no paraste a mirar?

Podés hacer un viaje mirando hacia afuera, pero también podés pararte a conocer todo lo que hay hacia adentro tuyo… y eso se hace en cualquier momento y en todas las partes del mundo.

Todo lo que está dentro tuyo, está en todas partes.

Todo lo que no está acá, no lo vas a encontrar en ninguna parte.

Todo el mundo, todos los continentes, ya están en vos.