¿Quién soy?

yo

Mi nombre es Sabina sin r y con b. Tal vez el nombre completo sea la  primer característica particular que tengo: Sabina Larisa Beatriz Greenberg Farías. Un nombre mortal. En fin, cada cosa en la vida tiene un por qué.

Culpo por el rumbo que tomo mi vida a la curiosidad.

Según mi padre, me quedé estancada en los 4 años de edad, en un eterno “¿por qué?”. Siempre pregunté muchas cosas y escuché atentamente a las personas. Tal vez mi vocación era ser entrevistadora, interesada en indagar sobre cualquier experiencia y punto de vista, observando a las personas con detenimiento y deteniéndome en todos los detalles.

Siempre me interesó construir una verdad propia, y no impuesta, leída o escuchada. Aprendo de las experiencias de los otros, pero me guío por las propias. Quiero ser protagonista de todas las explicaciones del mundo posibles y no solo una espectadora.

Leer siempre fue el transporte a millares de universos diferentes, una adicción tan desesperante como empezar a viajar. “Sólo sé que no sé nada” es lo que sentí desde un principio.

Cuando empecé a ganar dinero y poder elegir destinos de viaje, sentí que una caja de pandora (pero de bellezas del mundo) se abría frente a mí. Viajar se convirtió en la motivación para trabajar todo el año. Conocer personas diferentes, que hablaban otras lenguas, que tenían otras historias y culturas fue lo que primordialmente llamó mi atención. Conocer maravillas y desastres hechos por el hombre, tomando dimensión del paso de la raza humana por la tierra, hizo aumentar mi capacidad de asombro. Conocer la belleza, el poder y la inmensidad de la naturaleza, me hizo sentir más insignificante y viva que nunca.

En mi vida hubo muchos contrastes, que me ayudaron a entender por qué me interesa conocer todos los mundos. Mis padres son cordobeses y terminaron viviendo en San Isidro. Me crie en Martinez, sin sentirme de aquí ni de allá. Cuando pude vivir sola, dejé San Isidro para ir al barrio porteño de Almagro. Fui a colegio privado y a la universidad pública. Trabajé en el Estado y en una multinacional. En las idas y vueltas de mi vida, me recibí de Licenciada en Economía en la Universidad de Buenos Aires, empecé la carrera de Antropología en Puan, cursé un posgrado virtual en Gestión Cultural y Nuevas Tecnologías de la Comunicación en FLACSO, estudié música, tomé clases y practiqué decenas de hobbies, hice otra decena de cosas bizarras y, por supuesto, viajé todo lo que pude. Nada de eso puede definir quién soy, son sólo cosas que hice. Soy, sobre todas las cosas, una auténtica entusiasta de la vida.

Mi curiosidad me presionaba a viajar, pero también a hacer lo posible mientras me mantenía en un mismo lugar. Hice todo lo que el tiempo, que es escaso, me permitió. Para que el día valiera la pena, después de salir del trabajo, sacaba energías de no sé donde para hacer lo que quería. No quería ver la vida por TV.  Gracias a esa fidelidad a la curiosidad, pude conocer todo tipo de personas y realidades.

Con una inagotable lista de intereses encima, que el avance tecnológico no hizo más que agravar, un buen día asumí que entre 4 paredes no iba a poder satisfacerla. Mi curiosidad insistió y yo le prometí que iba a satisfacerla para siempre. Tardé en entender que convertir mis pasiones en mi ocupación era inevitable. Tuve que empezar de cero.

Todos esos caminos me condujeron a donde estoy hoy: haciendo lo que siempre quise hacer. Soy instructora de Yoga certificada por la Alianza Internacional de Yoga, TTC 200 hs., en el hermoso estudio The Yoga Barn, Bali. Hice el curso de primer nivel de la Universidad de Yoga Agama en Tailandia, Koh Phangan de 150 hs. y cursé en el Himalayan Iyengar Yoga Center en India. Actualmente estoy cursando dos profesorados anuales: uno en Iyengar Yoga en la parte de asana y Satyananda yoga en Raja Yoga, el otro en Ashtanga. Intento vivir la vida del Yoga dentro y fuera del mat, mientras hago mi formación en alimentación viva y en terapias de sonido. Quiero compartir los aprendizajes de este camino en el que trato de aplicar el Yoga a la vida diaria. 

Me ocupo solo con lo que amo: hacer música, viajar, escribir, fotografiar, conocer personas, vivir al aire libre, salir de mi zona de confort, recordarme, aprender, cambiar. Y finalmente:

Motivar e inspirar a que todos veamos el mundo con ojos bien abiertos, salgamos a conocer lo que hay más allá de lo que hemos visto, nos conozcamos y seamos nosotros mismos. Ya es hora. En la zona mágica, absolutamente todo es posible.

¿Qué va a pasar? No tengo la menor idea, pero al fín soy yo.